¡Qué palabra ‘temer’ ehh! Yo siempre digo que en la vida no se puede andar con miedo. Pensemos en que somos un boxeador, o un soldado en plena guerra. Estamos en una batalla (sea un ring o un campo), sabemos quién es el rival y algo de su estrategia y armamento. ¿Tendremos la cabeza más lúcida si pensamos en que nos derrotarán en breve o si creemos ciegamente que llegaremos a la victoria y ni pensamos en la palabra “derrota”? Obviamente la ‘suerte’ juega como tiene que jugar. Pero no podemos salir a la batalla pensando en que podemos perder… porque perderemos.
En la vida creo que es igual. Tengo la fiel convicción que si creemos que algo nos saldrá mal, así sucederá. Que si pensamos en negativo al estar ante un cambio que puede tener muchas consecuencias a posteriori en nuestra vida, ese cambio no resultará positivo.Pero pensando en positivo ¿no estaríamos siendo un poco ciegos también? Otra refutación válida, y no voy a negar que, en lo personal, pienso mucho en positivo. Recién cuando se me pasa el optimismo pasional de los primeros pensamientos, puedo ser un poco más racional. Y creo que aquí es donde entran en juego los impulsos.
Impulsos… ¡cuántas veces les habremos echado la culpa cuando algo salió mal! ¡Y cuántas veces les habremos agradecido porque algo salió bien! Tengo la seguridad de que, a mi entender, no debemos tener un pensamiento oscilante sobre este tema, y que se mueva al son de nuestra conveniencia. Se entiende que echarle la culpa al impulso es una forma de buscar una escapatoria para no asumir la palabra ‘fracaso’ ó ‘derrota’. Pero tenemos, también, que mantener una postura en cuánto a algunos temas y formas de actuar, porque así formamos nuestra verdadera personalidad. Si, mientras sea con respeto, honestidad y sin lastimar a nadie, actuamos impulsivamente: disfrutemosló. Si somos más conservadores y no creemos que los impulsos sean una expresión de deseo real, está bien también: no actuemos por impulsos y listo. Por mi parte, soy muy impulsivo.
Volviendo al tema principal (siempre me voy por las ramas, perdón), sigo buscando una explicación al miedo al cambio. ¿Será porque pensamos que se acercará una inminente crisis? ¿Será porque en el fondo somos conformistas? (no digo pesimistas porque, si leyeron notas anteriores, sabrán que no creo en el pesimismo sino en el conformismo). Podemos tener una idea netamente arraigada,pero estoy CONVENCIDO de que NO debemos tenerle pánico al cambio, ya que no debemos pensar en el ayer ni en el mañana: debemos pensar en hoy. En lo que queremos en ESTE momento; en lo que nos hace bien en el presente. No temamos por las consecuencias, ya que todo (salvo la muerte) tiene vuelta atrás. Y no temamos a cambiar ese paradigma interno. Pensemos que alguna vez se dejó de creer que la Tierra estaba sobre cuatro elefantes. En que alguna vez se dejó de creer en un sistema de feudos y vasallos. En que alguna vez de dejó de temerle al otro, sólo porque su piel tiene otro color.Pensemos en que alguna vez el ser humano dejó de temerle al cambio.
Ah… ¿eso todavía no pasó?

woow genial me identifico con mucho de lo que dices, el creer que nada va a resultar es un pensamiento mas sicologico mas que logico porque uno tiende a pensar en lo peor (sobre todo io!! XD) y eso se convierte en lo que pasa realmente aparte de autosugestionarse bueno es pienso
ResponderEliminargenial me gusto esta pagina :)
Saludos
chau